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PRINCIPIO VITAL Y FILOSOFÍA MAYA

Dr. Luis Germán González 

La fuerza vital es impresionable a los agentes dinámicos semejantes a ella, por eso para curar los síntomas de la enfermedad, es necesario encontrar un remedio que afecte al principio vital de una forma inmaterial y semejante a los síntomas que presente el enfermo.


La energía se deriva del gr. Enérgeia y significa la potencia activa de un organismo, o la virtud para obrar o producir un efecto, en física y química es la capacidad que tiene la materia de producir trabajo en forma de movimiento, luz, calor, etc.

La energía, es la capacidad de un sistema físico para realizar un trabajo. La materia posee energía, según la física, como resultado de su movimiento o de su posición en relación con las fuerzas que actúan sobre ella. La radiación electromagnética posee energía que depende de su frecuencia y, por tanto, de su longitud de onda. Esta energía se comunica a la materia cuando absorbe radiación y se recibe de la materia cuando emite radiación. La energía asociada al movimiento se conoce como energía cinética, mientras que la relacionada con la posición es la energía potencial.

La energía se manifiesta en varias formas, entre ellas la energía mecánica, térmica, química, eléctrica, radiante o atómica. La energía esta relacionada con el trabajo y con la fuerza. Todas las formas de energía tienden a transformarse en calor, que es la forma más degradada de la energía. Las observaciones empíricas del siglo XIX llevaron a la conclusión de que aunque la energía puede transformarse, no se puede crear ni destruir. Concepto conocido como principio de conservación de la energía. Al igual que el principio de conservación de la materia, sólo se cumple en fenómenos que implican velocidades bajas en comparación con la velocidad de la luz. Cuando las velocidades se empiezan a aproximar a la de la luz, como ocurre en las reacciones nucleares, la materia puede transformarse en energía y viceversa.

Hay 4 fuerzas fundamentales en la naturaleza y son: gravitacional, electromagnética, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil.

La bioenergética es el estudio de los procesos mediante los cuales las células vivas utilizan, almacenan y liberan energía. El componente principal de la bioenergética es la transformación de energía, es decir, la conversión de una forma de energía en otra.
El ciclo de Krebs es una vía eficaz para convertir, dentro de la célula, los componentes de los alimentos en energía utilizable, es una sucesión de reacciones químicas que ocurren dentro de la célula, mediante las cuales se realiza la descomposición final de las moléculas de los alimentos y en las que se producen dióxido de carbono, agua y energía. En cada giro del ciclo se produce energía.

Todas las células transforman energía, las células vegetales utilizan la luz solar para obtener carbohidratos (azúcares y almidón) a partir de principios químicos inorgánicos denominados fotosíntesis, proceso metabólico del que se valen las células para obtener energía. Es un proceso complejo, mediante el cual los seres vivos poseedores de clorofila y otros pigmentos, captan energía luminosa procedente del sol y la transforman en energía química (ATP) y en compuestos reductores (NADPH), y con ellos transforman el agua y el CO2 en compuestos orgánicos reducidos (glucosa y otros), liberando oxígeno, esto hace posible la reducción y la asimilación de los bioelementos necesarios, como nitrógeno y azufre, además de carbono, para formar materia viva. La radiación luminosa llega a la tierra en forma de "pequeños paquetes", conocidos como cuantos o fotones. Los seres fotosintéticos captan la luz mediante diversos pigmentos fotosensibles, entre los que destacan por su abundancia las clorofilas y carotenos. Así la clorofila puede transformar la energía luminosa en energía química.

En el parágrafo 9 del Organon Hahnemann nos habla del principio vital como una energía dinámica, inmaterial y soberana, que gobierna al organismo  que está saludable, de una manera armónica en todas sus partes manteniendo la unidad, para que pueda conservar su salud, preservando su existencia como individuo y dirigiendo las leyes naturales orgánicas y biológicas.
En este parágrafo Hahnemann nos describe a un ser trinario, muy lejano de la concepción dualista cartesiana  mente – cuerpo, de la medicina de la vieja escuela. Esta forma de vernos a nosotros mismos como Espíritu – Alma – Cuerpo es una visión que confronta con la realidad de nuestro mundo.

Entendiendo por cuerpo al conjunto de átomos, moléculas, enzimas, proteínas, células, tejidos y órganos que nos conforman en una gran unidad individual, incluidas todas las reacciones bioquímicas que desarrollamos y tenemos a lo largo de nuestra existencia. Entendiendo por alma a ese Principio Vital Inmaterial que gobierna con poder ilimitado al organismo en estado de salud, tanto en todas sus funciones bioinmunológicas, como en todas las sensaciones que van a entrar por sus sentidos para que pueda sentir frío o calor, hambre o satisfacción, dolor o placer, miedo o seguridad, en fin, una serie de sensaciones que están íntimamente ligadas a nuestro instinto de conservación y preservación, como el instinto de alimentarnos o el instinto sexual de procreación. Entendiendo por espíritu al ser dotado de razón que reside en cada uno de nosotros y que generalmente conocemos como conciencia, (en el conocimiento de entender que nosotros somos nosotros) para lograr tener el crecimiento moral y espiritual en plena armonía, con libertad y paz, en pleno desarrollo de nuestra conciencia espiritual, elevando nuestro ser orgánico animal, a un ser humano integral, para poder acceder disponiendo de nuestro cuerpo sano, a los más altos fines de la existencia: la unión de nuestro espíritu con nuestro Dios.

Hahnemann nos describe el P. V. como INMATERIAL, SOBERANO, AUTOCRÁTICO, DINÁMICO Y ARMONIZADOR de tal forma que el espíritu pueda expresarse en  el organismo a través de este. Sin embargo a pesar de ser perfecto para el desarrollo del organismo en el estado de salud, el P. V. No es adecuado para defendernos de la enfermedad miasmática, Este principio dinámico, se vuelve insuficiente é ineficaz para restablecer el equilibrio vital, una vez que han sido suprimidos  los mecanismos de defensa naturales del organismo durante la enfermedad aguda o en la exposición a la intoxicación biológica y / o moral. Logrando que este principio inmaterial antes autocrático, se convierta en un principio estabilizador, pero con fallas, que responda en forma automática  e insuficiente, encadenando la libre expresión de nuestro espíritu, en un organismo decadente y desequilibrado.

La fuerza vital es impresionable a los agentes dinámicos semejantes a ella, por eso para curar los síntomas de la enfermedad, es necesario encontrar un remedio que afecte al principio vital de una forma inmaterial y semejante a los síntomas que presente el enfermo.

Sin el P. V. el cuerpo esta muerto, sujeto y sometido a las leyes de la materia inorgánica, podrá haber durante un tiempo relativamente corto, vida en algunos tejidos y podrán  mantenerse algunas funciones aisladas, esto es, algunas células y algunos órganos aun tendrán su propia fuerza vital, pero sin el P. V. Unificador, estarán condenados a morir, uno a uno, de forma gradual, estarán sujetos a las leyes físicas externas que harán que el cuerpo se desintegre en sus componentes químicos y moleculares originales.

Podemos apreciar que el P. V. Gobierna las sensaciones y funciones tanto en el estado de salud como en el estado de enfermedad, pero en el primer caso de forma equilibrada y soberana y en el 2do caso de forma parcial y desequilibrada.
Voy a retomar ahora el tema de la energía como lo ve la física.

El trabajo en física, es el producto de una fuerza aplicada sobre un cuerpo y del desplazamiento del cuerpo en la dirección de esta fuerza. Mientras se realiza trabajo sobre el cuerpo, se produce una transferencia de energía al mismo, por lo que puede decirse que el trabajo es energía en movimiento. Las unidades de trabajo son las mismas que las de energía. La unidad de trabajo en el Sistema Internacional de Unidades es el julio, que se define como el trabajo realizado por una fuerza de 1 newton a lo largo de un metro. El trabajo realizado por unidad de tiempo se conoce como potencia. La potencia correspondiente a un julio por segundo es un vatio.

La segunda ley de Newton afirma que la resultante de las fuerzas F que actúan sobre un cuerpo que describe un movimiento circular uniforme es igual al producto de la masa m por la aceleración normal an.
F=m an

La experiencia que realizaron Frank y Hertz en 1914 es uno de los experimentos claves que ayudaron a establecer la teoría atómica moderna. Nos muestra que los átomos absorben energía en pequeñas porciones o cuantos de energía, confirmando los postulados de Bohr.

La energía puede tener una estructura espacio temporal.   El tiempo es considerado como un flujo, como una magnitud creciente que avanza inexorablemente llevando todo suceso posible, desapareciendo su rastro y asegurando su continuidad a través del futuro. Pero pasado y futuro no son más que entelequias, pasado y futuro pueden ser estados energéticos instantáneos dentro de un proceso de variación energética característico que observamos como "paso del tiempo".
A partir de la Relatividad, sabemos que el tiempo no es absoluto, el tiempo no es más que la entelequia que define un proceso en el que existe una variación de energía. En cambio, el principio vital hahnemanniano corresponde a la definición tomista de alma, entendiendo esta, como la unión entre el espíritu inmaterial y el cuerpo material, teniendo el P. V. el control absoluto del cuerpo en estado de salud, para que el espíritu pueda hacer uso adecuado de su cuerpo para expresarse libremente. El P. V. es el reflejo inmediato del espíritu y como tal es inmaterial,  es el que organiza y ordena a todo el cuerpo en sus sensaciones como en sus funciones, sin embargo, cada célula del ser humano, tiene todo la información genética necesaria para poder hacer una replica de un nuevo ser humano, completo y genéticamente igual del que se le tomó esa célula. Cada célula del cuerpo humano, tiene una energía vital, reflejo del P. V. inmaterial que anima al ser humano, esta fuerza vital individual de cada célula es energía y esta energía tiene una estructura espacio temporal, el universo conocido no es más que un cúmulo de estados energéticos.

El principio de correspondencia de la tabla esmeraldina del Kybalion nos dice: como es arriba es abajo y como todos bien sabemos, el modelo de nuestro sistema solar es muy semejante al modelo atómico, así que el macrocosmos es semejante al microcosmos. Por otro lado el principio de vibración nos dice: “nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. Este principio hermético nos lleva desde el espíritu hasta la más grosera forma de materia, diciendo todo es vibración, cuanto más elevada es esta, tanto más alta es su posición en la escala. La vibración del espíritu es muy intensa y la vibración de la materia es muy débil, desde el corpúsculo al electrón, del átomo a la molécula, hasta las galaxias y el universo, todo es vibración y la vibración es energía.
Los mayas conocieron el poder de la mente y lo utilizaron como ningún otro pueblo de la tierra. Su religión fue eminentemente astronómica, ya que ellos conocieron que el ser humano no era más que una proyección de energía y que sin energía no hay materia. Llamaron al CUERPO – WUINCLIL, de WINIC – SER  y LIL- VIBRACIÓN, es decir que el cuerpo es, un ser vibrante de energía y definieron que la energía universal procede del sol – KINAN.

La fuerza vital de la homeopatía es conocida o semejada  por diferentes nombres a través del tiempo: Enormon (Hipócrates), Evestrum (Paracelso), Perisprito (Espíritas), Kal (egipcios), Pneuma (griegos), Ruah (hebreos), Mana (polinesios), Sila (esquimales), Ga-llama (tibetanos), Prana (hindúes), Ki (japoneses), Chi (chinos), Hai (indígenas norteamericanos), Puah (mayas). 

La visión de los mayas al igual que la de los toltecas y olmecas, era reducida al hombre mismo. Consideraban  la personalidad como un pequeño microcosmos, decían: “si comprendemos nuestro pequeño universo, comprenderemos el gran universo”.
Para los mayas el cuerpo humano estaba representado en lenguaje simbólico de la siguiente manera: la cabeza – esférica  en su proyección con el tórax y miembros superiores, representaban la parte celeste. Los pies – chatos en su proyección con la pelvis y miembros inferiores, representaban la parte terrestre. La parte media abdominal representaba al hombre, que al unir lo celeste con lo terrestre se expresaba equilibradamente y entonces estaba en la posibilidad de retornar a la unidad absoluta HUNAB- KU. Ellos veían su cuerpo como una trama de muda comunicación entre ellos y el mundo. El cuerpo para los mexicanos era un campo de energía cosmo-bio-magneto-electrica.

La palabra K´IN representaba para los mayas a el sol, decían que es la base del mundo físico, porque es quien nos energetiza, el cuerpo solar es el causante de que el cuerpo humano y todas las otras formas de vida, funcionen como unidades coordinadas. Decían que el cuerpo físico – PIX es un tejido de luz condensado de donde emerge el alma – PIXAN. El objetivo principal del cuerpo solar es vitalizar y energetizar al cuerpo físico por medio de las energías HUYUB-CAN (energía universal cósmica) y HULLA-CAN (energía en acción), estas energías eran distribuidas por los 12 centros del torrente de la vida; los PÚA. La creación procedía de 4 aspectos primordiales: HUN-AB, HULLA-CAN, HUYUB-CAN, y PUAH, siendo este último el estado intermedio de lo tangible y lo intangible, transmitiendo las ondas de la energía cósmica a través del espacio y del tiempo. PUAH es la energía primaria y como tal la causa de todos los fenómenos que se realizan en la naturaleza, ya que para los mayas, todo fenómeno es solamente la modificación de esta energía primaria que actúa antes de que los estímulos de los agentes físicos produzcan cierta sensibilidad.

A los chinos se les dio el crédito exclusivo de conocer el manejo de las energías vitales, pero los hindúes y los mayas las conocían muy bien.  Los chinos caracterizan como CH´I la energía vital que fluye a través de “los King” (moléculas y electrones) y a la energía que circula en el organismo la llaman T´CHI. Los hindúes caracterizan como PRANA la energía aérea que  fluye a través de “los nadis” (protones y cuantas) y llaman de la misma forma a la energía que circula en el organismo. Los mayas caracterizan como HURACÁN la energía solar que fluye a través de “los ehecames” (fotones y ondas) y a la energía que circula en el organismo la llaman PUAH. Los polos opuestos de estas tres culturas, son respectivamente; yin – yan, ida – pingala, hia- hiu, estos últimos nacen del OMEYOTL con el principio de la polaridad o de la danza de la creación dual o del eterno movimiento.
Los mayas dividen al ser humano de forma muy similar a la que lo hace Hahnemann en el parágrafo 9 del organon, lo dividen de la siguiente forma; cuerpo – pix, alma – pixan, espíritu – k´inan, así podemos apreciar que etimológicamente la palabra que corresponde a el alma, esta compuesta en su primer parte por pix que es cuerpo y esta compuesta en su ultima sílaba por an que es la parte sonora que significa espíritu.

Los mayas como la mayoría de los indígenas americanos eran monoteístas, su Dios era HUNAB KU, Tzuul Tak´a  (o el Señor Cerro- Valle, de los mayas – K´ekchís) los toltecas lo llamaban IPALNEMOHUALONI, los olmecas lo llamaban OMETEOTL. HUN significa lo increado, es lo uno.

Para los mayas la energía eléctrica se forma en el centro de la tierra y la energía magnética se forma en la superficie de la tierra.
(Ahora bien, si observamos la actual vida religiosa – espiritual de los descendientes de los mayas – K´ekchís, que habitan sobre todo en las montañosa sierra de Verapaz en Guatemala, encontraremos muchas analogías con la doctrina homeopática. Ellos creen que los objetos y las personas poseen un ánima, la cual ejerce una influencia especial sobre todas las personas, a estas energías vitales, las llaman espíritus. Estas energías vitales se pueden seleccionar en tres categorías distintas: “Xmuhel”, “Xtioxil”, “Xcwiincul”, XMUHEL es la energía que habita y anima tanto el cuerpo vivo, como el cuerpo muerto, cuando anima a un organismo vivo se le llama “mu”, cuando lo hace con un ser que ya murió pero aún tienen vida sus órganos, se le llama “anum” como se puede observar claramente, estamos hablando de lo que para la homeopatía, es el P. V. en el organismo vivo (pero no necesariamente sano), (mu)Y la fuerza vital celular en el organismo muerto (anum) Para los mayas k´ekchís, el xmuhel, puede separarse parcialmente de cualquier persona, de manera similar, si una persona pierde un órgano o tiene un infarto, perderá también parcialmente, parte de se fuerza vital celular.

XTIOXIL, se ocupa únicamente para designar la energía dinámica que esta cuidada directamente por Tzuul Tak´a, esta energía es la responsable de mantener el equilibrio dinámico de la salud, tanto del hombre, como de todos los organismos vivos, por lo tanto podemos concluir que se trata del principio vital que gobierna a el hombre en su estado de salud natural expresado por Hahnemann en su organon del arte de curar. Los alimentos que tienen xtioxil, igual que algunos objetos, son muy apreciados por su gran poder sobrenatural o mas bien, por su poder curativo.

XCWIINKUL es la clase de energía que tiene un carácter maligno, y es capaz de castigar al hombre si este hace mal uso de su naturaleza. Puede observarse que es el principio dinámico de trasmisión contagiosa a gran parte de la población de seres humanos (miasma agudo), logrando un estado de desequilibrio dinámico vital y su carácter maligno, no es otra cosa que su capacidad de transmitir infección o contagio, alterando el estado de salud.

El RACWASINKIL para los K´echís es la forma de evitar el contagio o xcwiinkul, a través de una serie de ritos dinámicos religiosos, por lo tanto podemos decir que el racwasinkil lo utilizan como parte de un tratamiento preventivo.
Para los descendientes de los mayas: los K´echís, el “Acwas” se manifiesta cuando las personas no hicieron su racwasinkil preventivo y por lo tanto tienen la predisposición al contagio o infección a través de una noxa dinámica, logrando manifestarse la enfermedad. Esta concepción que tienen los K´echís sobre el acwas, es muy semejante a la explicación que Hahnemann nos habla en su parágrafo 31, de las fuerzas “enemigas” tanto físicas como psíquicas llamadas agentes morbíficos, capaces de perturbar la salud del hombre únicamente cuando nuestro organismo está predispuesto, motivo por el cual no producen enfermedad en todos, ni en toda época. El acwas es la fuerza dinámica inherente en todas las cosas,  fenómenos naturales, biológicos y  acciones humanas. De esta forma puede afectar a las personas que la usan contra su naturaleza cuando tienen susceptibilidad.

“El mundo es un animal único que contiene dentro de sí a todos los animales”
Plotino.

Tanto para los mayas como para los aztecas, todos los individuos, los pueblos y las naciones tienen “Nahual” (también conocido como “nawal” y “nagual”), este nahual es el principio instintivo, primitivo y animalesco que todo ser humano tiene dentro de si. Para nuestras culturas hasta las piedras tienen ánima.

Nahual proviene de un verbo nahoa que significa disfraz impuesto por la naturaleza desde el nacimiento. En el imperio azteca era más largo el nombre de esta animalidad que reviste la condición humana, era: “nahualtecáitl” o “nanhualtocalli”, significando “tocalli”  mi doble o mi otro yo, siendo tan importante que se introdujo al castellano como “tocayo” para aplicarla a la persona que lleva el mismo nombre que uno. La palabra animal proviene de ánima. La palabra nahual indica una relación de unión, de revestimiento o vestidura, en el náhuatl que actualmente se habla en Tlaxcala, la palabra nahual significa gabán o capa, o “lo que tengo prendido a la piel. Llama la atención la coincidencia entre aztecas y judíos en el reconocimiento del prepucio como prenda de la animalidad humana. Los mayas decían que no busquemos al humano en el animal, al contrario, debemos buscar al animal en el humano.  El nahual es una fuerza instintiva, una energía entre la condición humana y animal, dividiendo simbólicamente al cuerpo  humano de la siguiente manera: arriba su persona espiritual, en medio su persona humana y abajo su persona animal.  El nahual es la contraparte del espíritu, es el motor indispensable para todo logro material, pero también es la prueba que cada persona a de superar para poder evolucionar. El nahual es libertad y esclavitud, potencia y dependencia, alegría y amenaza, escondido en una tupida maleza de conceptos.

La máxima ilusión de la humanidad, es trepar sobre su persona animal, domarla, no para desprenderse de ella y abandonarla, sino para situarla donde debe tenerla, debajo de sí, para servirse de ella. Este ideal lo simboliza el caballero, que montado en su bien controlada y domada bestia, no se degrada por el contacto con ella, por el contrario, se eleva sobre sus semejantes y no reduce, sino que multiplica sus facultades para servir a su espíritu.

Podemos observar que existe una conexión clara entre personalidad y nahualidad, la personalidad es la careta o mascara que le presentamos al mundo externo, ocultando nuestro ser instintivo y animalesco. La nahualidad es precisamente ese ser animalesco que todos  llevamos dentro, así cuando no existe congruencia entre nuestra personalidad y nuestro ser instintivo y animal, se produce la enfermedad, producto de la perdida de nuestro equilibrio vital. Solo cuando por medio de la inteligencia y de la voluntad logramos controlar y dominar nuestras bajas pasiones, sin desconocer  a nuestro instinto como una parte esencial de nuestra unidad existencial, tenemos congruencia entre nuestro entorno y nuestra personalidad, manteniendo el delicado equilibrio dinámico que nos mantiene saludables, para que nuestro espíritu pueda alcanzar los altos fines de nuestra existencia.

En la parte central de cada estrella se transforma materia en energía, en luz, transformando el gas hidrógeno en gas helio, parte de la materia del hidrógeno se transforma en energía similar a la luz, llamada rayos gama. En las estrellas como en los átomos, todo tiende a irse hacia el centro, por eso son redondos. Para los toltecas y los mexicas, la principal deidad era Huitzilopchtli, asociado con el sol y representado con el águila. Las estrellas son los grandes recicladores cósmicos, ya que las nuevas estrellas se forman a partir de la materia que arrojaron las anteriores.

El Doctor Miguel Ruiz, nagual del linaje de los guerreros del águila, nos muestra un profundo pensamiento de las enseñanzas Toltecas: ”No hay razón para sufrir, la única razón por la que sufres es porque tu así lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”.

Un notable médico náhuatl bautizado como Martín de la Cruz, después de dominar plenamente el castellano y el latín, redactó una serie de notas sobre plantas medicinales, con las que había tenido éxito en el tratamiento de algunos pacientes, estas plantas son las mismas que utilizaron en el área Maya. El mano escrito fue pasado en limpio por Juan Badiano, concluyéndolo el 22 de julio de 1552, conocido hoy como el códice badiano. El códice florentino, aún existente en la biblioteca Laurentina, en cuyos libros décimo y undécimo se presenta el uso de diversas plantas medicinales. La obra más importante relacionada con la farmacopea de las regiones mayas y mexicanas, fue concluida el 5 de enero de 1874, proporcionando 5822 ejemplos de sustancias procedentes de plantas, animales y minerales, utilizados por los indígenas y presentados con su nombre indígena y científico simultáneamente.

Retomando el papel de la energía y la salud, debemos recordar que la energía dirigida es la causante de los cambios. Y para poder ser íntegros, debemos reconocer que nuestra elecciones tienen consecuencias y que no podemos escapar a la responsabilidad de estas consecuencias, porque son inherentes a las elecciones mismas. El poder del amor es la fuerza curativa más importante de que disponemos los humanos.

La vida es energía y la energía pura es inmaterial. Ahora gracias a la física moderna, conocemos algunas partículas de energía que no contienen la más mínima cantidad de materia. Estas se conocen dentro de las partículas subatómicas de larga vida. Son exclusivamente energía, carentes de toda masa y por lo tanto ausentes de toda materialidad, algunas son: el fotón, el gravitón, el neutrino del electrón, el neutrino del muón, todas con carga eléctrica neutra.

El principio vital es la fuerza inmaterial y activa por si misma, presente en todo el organismo, el que nos mantiene en estado de salud, pero cuando este dinamismo es alterado por un proceso morboso dinámico, es el principio vital alterado y anormal, quien determina las sensaciones desagradables y las manifestaciones que llamamos enfermedad. Los procesos morbosos dinámicos, son resultado de una energía y acción absoluta y específica de una sustancia o microorganismo sobre otro. Pero de ningún modo material o mecánico. La influencia dinámica es específica y esencial. Las sustancias que se usan como medicina, solamente lo son, en tanto que cada una posea su energía específica para alterar dinámica y esencialmente el estado de salud. La energía o fuerza medicinal, no se encuentra en los átomos de los medicamentos en alta dinamización, ni tampoco en su superficie física o matemática, mas bien reside en el glóbulo impregnado o en la dilución, actuando por contacto con las fibras y mucosas del animal vivo.
 
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