Usted se encuentra aqui:

Inicio Doctina Homeopática DEL ORGANON DE LA MEDICINA Y DE LA SABIDURÍA HOMEOPÁTICA
DEL ORGANON DE LA MEDICINA Y DE LA SABIDURÍA HOMEOPÁTICA

Felipe Cárdenas Támara Di Hom


Homeópata, Candidato a doctor en homeopatía
Antropólogo, MSc en Desarrollo Rural
British Institute of Homeopathy
Instituto Homeopático de Colombia

[1] Trabajo dedicado en primer lugar a los miles de homeópatas que desde hace ya generaciones trabajan por la salud de los pueblos; en segundo lugar, el trabajo va dirigido a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado, de la Corte Constitucional de Colombia y espera darles un poco de discernimiento en lo referido a su ejercicio de la justicia. Apela a los jueces de la nación siguiendo la regla jurídica cuilibet in arte sua credendum [se debe creer a cualquiera en su arte], es decir se aspira a ser oído como homeópata y que entiendan las razones y los juicios que aquí justifican el ejercicio de la homeopatía en Colombia. El autor es profesor universitario, autor de libros y artículos de antropología, estudios ambientales y homeopatía, ejerce la homeopatía desde hace siete años y la viene estudiando desde hace catorce años. Es hoy miembro de la Sociedad Internacional de Homeopatía con sede en Paris, Francia, ha sido miembro del Instituto Homeopático de Colombia. Actualmente sus temas de investigación en homeopatía están referidos al papel que juega la familia, los valores, las reglas y pautas de corresidencia en los modos humanos de enfermarse o curarse.

[2] Comentarios, observaciones o críticas respetuosas dirigirlas al siguiente email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Resumen

El artículo reflexiona sobre los principales aportes de la obra del médico Samuel Hahnemann, fundador de la homeopatía. El trabajo analiza los principios básicos desarrollados en el libro fundacional de la homeopatía: El Organon de la Medicina y establece las orientaciones fundamentales de esta escuela médica. El trabajo establece las diferencias de enfoque entre los modelos médicos organicistas y la escuela vitalista homeopática.

Summary

The article considers the main contributions of the work of doctor Samuel Hahnemann, founder of homeopathy. The article analyzes the basic principles in the foundational book of homeopathy: The Organon of the Healing Art and establishes the fundamental orientations of this medical school. The work indicates the differences of approach between the organicistic medical models and the vitalistic homeopathic school.

Palabras clave

Homeopatía, vitalismo, ley de los semejantes, magia simpatética, curar.

Key words

Homeopathy, vitalism, law of similars, sympathetic magic, cure.

Introducción

Se pretende con este trabajo dar a conocer una de las obras fundamentales de la medicina moderna. Se considera que el Organon de la Medicina escrito por el médico y sabio alemán Samuel Hahnemann (1755-1843), fundador de la homeopatía [3] es una obra vigente, estructurada, completa, eficaz y de mucha actualidad en la historia de la medicina moderna [4] que paradójicamente es poco conocida entre el público en general y entre el propio gremio médico.

[3] La homeopatía se constituyó entre los años de 1776 y 1810 con las primeras publicaciones de S. Hahnemann.

[4] Se calcula en unos trescientos millones de personas el número de pacientes que acuden regularmente a la medicina homeopática en el mundo entero. En Europa existen unos cien mil médicos que ejercen como homeópatas. En Brasil existen sesenta mil homeópatas. Fuente: 2004, Bases de datos, Fundación Centir, programa de homeopatía, Bogotá.

El libro en mención, es un trabajo que define en esencia toda la filosofía homeopática, constituyéndose en un hito en lo referido a las nociones de salud y enfermedad que aborda y define desde el método experimental. El tratado, y su visión de enfermedad pertenece a la tradición vitalista-substancialista y se constituye en un modelo médico único en el campo de la medicina científica que expone y hace un reconocimiento a la vida en su expresión dinámica; dicha tradición tiene la fuerza de transfigurar al ser humano, es decir apreciándolo en todas sus dimensiones y potenciándolo desde la perspectiva orgánica-espiritual e integrándolo como persona al servicio de si mismo y de la sociedad. Obviamente, uno de los méritos de la filosofía vitalista tiene que ver con la capacidad que tiene de satisfacer los gustos de tantos pensadores diferentes que parten de diversos puntos de vista para comprender la vida como punto de partida de la experiencia humana sobre la realidad.

A lo largo de toda su vida, y en el transcurso de treinta y dos años de vida profesional dedicados al perfeccionamiento de la obra en mención, Hahnemann alcanzó a desarrollar un tratado profundo y coherente que se editó en seis oportunidades durante su vida. El vitalismo en Hahnemann en su referencia al estado de salud-enfermedad en el ser humano se entiende a partir de la fuerza vital, que para el maestro es un principio espiritual energético que anima al cuerpo y gobierna su funcionamiento. Con base en el descubrimiento explicito de la fuerza vital, se entiende que el organismo funciona ya sea en estados de armonía (salud) o desarmonía (enfermedad).[5] Las fuentes sobre las que se apoyo Hahnemann para consolidar su doctrina médica son diversas y aún no se han precisado del todo.

[5] La filosofía vitalista es todo un universo con expresiones culturales y civilizatorias que se extienden en el espacio y el tiempo. Hay aportes orientales, occidentales e indígenas. En el mundo occidental la obra de Baruc Spinoza es una fuente importante. Otros aportes provienen de los trabajos de Descartes (quien lo fuera a pensar!), Pietro Pomponazzi, Averroes, Maimonides, Epicuro, Heraclito, y Lucrecio. Sobre filosofía vitalista véase el trabajo del filósofo colombiano Botero, Darío, 2002, Vitalismo Cósmico, Bogotá, Siglo del Hombre Editores.

2. Principios básicos

La ley de los semejantes había sido formulada e intuida por diversas voces a lo largo del tiempo y el espacio. Es Hipócrates el primer pensador en el campo de la medicina occidental quien formuló los principios del método curativo sobre el que se basa toda la medicina hipocrática: "La enfermedad es producida por los semejantes y por los semejantes que se le administra al paciente, se retorna de la enfermedad a la salud. Así aquello que produce la estangurria artificial, cura la estranguria real. La tos, como la estranguria, es producida y curada por las mismas cosas" (Laín,1982). En los tiempos medievales, los enunciados de la ley de los semejantes fueron formulados por un autor que escribió bajo el seudónimo de Basil Valentine, monje benedictino quien se cree que vivió alrededor del año de 1410 en el convento de San Pedro de Erfurt. Sus palabras son "Similares deben curarse por medios similares a sus similares, y no por sus contrarios, como el calor por el calor. Frío por el frío. y no por sus contrarios".[6] (citado en: www.homeoint.org, Morrel, Peter)[7]. Los rasgos esenciales de la medicina hipocrática descansan sobre los mismos principios de la medicina homeopática: la primacía de la observación y la experiencia. La natura mediatriz homeopática e hipocrática parten de la concepción de que el cuerpo enfermo significa cosas en el sentido de una naturaleza que busca la curación. La terapéutica adecuada busca estimular mediante la utilización de remedios adecuados, particulares y singulares para esa persona una restitución de la salud mediante estímulos que ayudan al propio organismo a encontrar nuevamente la armonía. [8]

[6] Sigue diciéndonos: "for one heat attracts the other to itself, one cold the other, as the magnet does the iron. Hence, prickly simples can remove diseases whose characteristic is prickly pains; and poisonous minerals can cure and destroy symptoms of poisoning when they are brought to bear upon them. And although sometimes a chill may be removed and suppressed, still I say, as a philosopher and one experienced in nature's ways, that the similar must be fitted with its similar, whereby it will be removed radically and thoroughly, if I am a proper physician and understand medicine. He who does not attend to this is no true physician, and cannot boast of his knowledge of medicine, because he is unable to distinguish betwixt cold and warm, betwixt dry and humid, for knowledge and experience, together with a fundamental observation of nature, constitute the perfect physician." (De Microcosmo.). Se mantiene el original en ingles para evitar errores de traducción que alteran el sentido original del texto.

[7] Otro importante reformador de la medicina en su momento fue Theophrastus von Hohenheim, comúnmente conocido como Paracelsus quien floreció en el siglo XVI. Su doctrina en algunos puntos similares a la de Hahnemann nunca tuvo el mismo número de seguidores y su escuela rápidamente pereció y pasó a ser recordado injustamente como la de un gran charlatán.

[8] La otra tendencia en medicina se inclina por atacar la enfermedad con medicamentos de naturaleza opuesta a la misma (contraria contraris curentur). Esta tendencia ha sido conocida por el nombre de galenismo. A lo largo de la historia ha tenido prevalencia en determinados momentos históricos. Médicos como Averroes y Avicena pertenecieron en la practica ha esta escuela y manejaron complicadas recetas médicas. Según Prebish, la distorsión de la medicina hipocrática desembocó en los recetarios de los Benedictinos de Salerno y Monte Casino, "verdadero caos terapéutico donde resulta imposible buscar una línea rectora" (Op.cit., Prebish)

La homeopatía es un arte y una ciencia. Al centrarse en el ser humano, tiene como una de sus misiones más importantes la de curar al enfermo restituyéndole su salud de "manera rápida, suave y permanente". La homeopatía, en la doctrina del Organon, le da al médico las claves de interpretación de la enfermedad, ya que el médico debe saber que las enfermedades se expresan en el hombre por síntomas. Su misión es leer e interpretar esos síntomas y buscarle el remedio lo más similar posible que "simpatice" con los síntomas que experimenta y siente el paciente. Es decir, los síntomas son lo único que puede ser percibido y por tanto la medicina efectiva es aquella capaz de producir en el hombre sano síntomas similares al caso de la enfermedad. Este es el principio de analogía aplicado en la medicina según el aforismo "Similia Simillibus Curantur" (Lo similar cura lo similar).

En el contexto de ese aforismo, se hace importante tener en cuenta los vínculos no conocidos, y que hacemos explícitos en este trabajo, entre los primeros descubrimientos en el campo de la antropología y la homeopatía. Estas relaciones permiten entender como la antropología en los trabajos de James Frazer (La Rama Dorada) estableció y puso en evidencia las características de los sistemas mágicos simpáticos. Desde una perspectiva antropológica, la homeopatía se inscribe en el marco de los principios de pensamiento que se han extendido en el tiempo y en el espacio a lo largo de miles de culturas que fundamentan su visión de la realidad con base en los fundamentos de la magia simpatética (simpática). Lo cierto es que las intuiciones de Frazer no alcanzaron a captar en toda su magnitud la envergadura de sus propias sistematizaciones, pues su magnifica obra, esta llena de prejuicios que entendemos en el contexto de las mentalidades dominantes en su época y de las que la naciente antropología no podía sustraerse: "Cuando el mago se dedica a la práctica de estas leyes, implícitamente cree que ellas regulan las operaciones de la naturaleza inanimada; en otras palabras, tácitamente da por seguro que las leyes de semejanza y contagio son de universal aplicación y no tan solo limitadas a las acciones humanas. Resumiendo: la magia es un sistema espurio de leyes naturales así como una guía errónea de conducta, es una ciencia falsa y un arte abortado" ([1890]1993:34). Lo increíble, es que Frazer hubiera ignorado la fuerza curativa de la homeopatía, precisamente cuando ella desde hacia ya un siglo venía generando importantes curas a lo largo de todos los continentes del mundo y especialmente en su propio continente: Europa. Sus datos etnológicos lo pusieron en contacto con información referida a pueblos "primitivos", pero su obra desconoció el impacto que la ley de los semejantes (que él desarrolla en su obra, pero que no la alcanza a comprender debido a su espíritu etnocéntrico) venía ejerciendo en su propia tradición cultural. Lo rescatable del trabajo de Frazer tiene que ver con el hecho de que la Ley de los Semejantes ha sido intuida por miles de culturas a lo largo de la historia humana. La genialidad de la homeopatía radica en haberla operativizado en el campo de la salud y la enfermedad. Hoy, la ley de los semejantes puede ser entendida desde un marco fenomenológico, o desde un marco positivista. Dentro de la primera posibilidad, la homeopatía es una ciencia y es un arte que tiene que captar el significado de la enfermedad, sintiendo con el enfermo desde adentro de la totalidad de su ser, describiendo y no tratando de explicar con vanas teorías lo que pasa en la persona. En este contexto, se relaciona claramente con las terapias gestálticas en el campo de la psicología humanista (Cuéllar-Gallego, 2003), la fenomenología y con las visiones del budismo zen En el segundo marco, la ley de los semejantes se define como una ley de la naturaleza que puede ser explicada de acuerdo a los principios de la física moderna y de las leyes de la naturaleza. Dentro de este horizonte intelectual, una de las definiciones actuales más precisas es la dada por el doctor Gabriel Hernán Gebauer:

"Para toda sustancia, -sea de origen mineral, vegetal o animal, si se trata de una especie natural, como para toda sustancia artificial (o sintética)-, si la sustancia tiene la capacidad de producir una enfermedad característica, cuya única expresión la constituye un conjunto específico o estructura de síntomas (y signos), cuando es ingerida a dosis ponderables o atenuadas, por cualquier ser humano sano sensible; entonces esa sustancia tiene la capacidad de hacer desaparecer la enfermedad característica que se expresa por un conjunto similarmente específico o estructura de síntomas, cuando está presente en cualquier ser humano enfermo, ya sea de manera espontánea o provocada, al ser ingerida en forma atenuada".[9] En el marco del pensamiento axiomático, la universalidad de la ley de curación mencionada se puede expresar: "Para todo x, si x es una sustancia que no ha sido experimentada, si lo fuera y tuviese la capacidad de producir una enfermedad característica, entonces x tendría también la capacidad de curar esa misma enfermedad característica" (Gebauer). Ambas posturas al interior de la homeopatía lo que dejan entrever es la existencia de un rico modelo terapéutico que tiene todo el rigor del mundo, además de la sensibilidad humanista que se requiere cuando trabajamos con seres vivos y personas.

[9] veáse: ¿Es la llamada "ley de los semejantes" una ley científica): http://www.homeoint.org/books3/semejantes/index.htm

La violencia académica ejercida hacia la homeopatía puede explicarse por los celos que el establecimiento médico convencional ha sentido hacia un método que siempre ha presentado de manera clara y sencilla sorprendentes curas para las que no siempre se ha tenido una explicación. Como relata el doctor Prevish, en su trabajo sobre Evolución de las ideas médicas, "se ha tratado de vincular la doctrina de Hahnemann con el ocultismo de Paracelso". De esta manera el cuerpo médico general la ha considerado como una ciencia esotérica. En este sentido, Prevish agrega como desde 1932, el médico homeópata, Dr. Portier-Bernoville, intentó disipar estas visiones que se han reproducido repetidamente en la homeopatía debido a la influyente personalidad de importantes médicos homeópatas, tales como Leon Vannier y James Tylor Kent, que presentaron la doctrina con elementos ocultistas que nunca han hecho parte del núcleo central del Organon de Hahnemann.(Prevish, www.homeoint.org/articles/spanish/evolucion.htm

2. Estructura del Organon de la Medicina

Como ya se ha mencionado, el perfeccionamiento del Organon fue el resultado de un proceso de maduración acontecido a lo largo de tres décadas de arduo trabajo e investigación. Cada una de las ediciones incorporó nuevos elementos de terapéutica y fue un avance con respecto a la edición precedente. La primera edición del Organon fue publicada en 1810 y la sexta edición donde Hahnemann introduce sus últimas innovaciones terapéuticas, fue conocida años después de su muerte. Se publicó en 1911 gracias a los esfuerzos de Boericke quién compró el original. La primera edición de este libro asombroso, publicado en 1810 se llamó Organon de la Medicina Racional. Como el título lo indica, Hahnemann, estaba interesado en formular de manera científica los principios de la medicina. En la segunda edición, el libro pasó a llamarse Organon del Arte de Curar. En esta edición, Hahnemann entiende que la curación es un arte a la vez que una ciencia. La ultima edición, es decir la sexta, introduce las potencias 1:50,000 (LM) usadas mediante diluciones. Con la introducción de las nuevas potencias Hahnemann revoluciona su propio método homeopático. Con las potencias LM, básicamente buscó acelerar el proceso de curación y evitar las agravaciones homeopáticas, que como se sabe pueden ser muy frecuentes e intensas con el uso de potencias altas (200c, 1M, 10M, 50M), que eran parte del arsenal del que disponía la homeopatía hasta antes de la divulgación de la sexta edición del Organon.

Hahnemann introduce su trabajo empezando por un análisis de las terapéuticas que el mismo denotó como "alopáticas" y como pertenecientes a lo que llamó la "escuela antigua". Su visión de la medicina de sus tiempos fue absolutamente crítica. El no era un hombre de gestos o palabras hipócritas. Con absoluta veracidad y sinceridad combatió y argumento los errores conceptuales de la medicina convencional. El efecto de este enfrentamiento, que dura hasta nuestros días, fue el haber generado un serio antagonismo entre dos visiones de la enfermedad —según él—, absolutamente incompatibles. Ahora, si entendemos que la homeopatía enfatiza más los planos subjetivos en su diagnostico de la enfermedad, y que la alopatía lo hace en los signos objetivos, se puede concluir que ambas escuelas pueden llegar a ser complementarias. De todas maneras, el hecho es que tanto el homeópata como el alópata tienen valoraciones de la realidad muy disímiles. El médico de la antigua escuela fundamenta su práctica en la prescripción de drogas que no conoce bien y que en muchos casos generan efectos negativos en el organismo y en la mente del enfermo. Consecuentemente, los efectos de las drogas pueden ser más difíciles de manejar que los efectos de la enfermedad en si misma. Esto es absolutamente evidente en el caso de las llamadas enfermedades mentales. Cuando la droga falla recurrentemente la opción alopática esta ligada al bisturí, a la cirugía o a la utilización de fármacos psiquiátricos con efectos colaterales sumamente complicados y peligrosos. Ligado a los procedimientos alopáticos, se tiene toda una parafernalia tecnológica, que pueden terminar reduciendo la labor del médico, si este se descuida, a la de un operario en un "diagnosticentro". El hombre real, la persona humana, —como lo intuyo Hahnemann— se pierde. Lo que se dice en el Organon con respecto a la medicina del siglo XIX, es aplicable a la medicina del Siglo XX y XXI en la variante de la escuela dominante. Lo que se ha denominado progreso, no es otra cosa que la deshumanización e intrumentalización del paciente y del médico. No es para nadie un secreto que un médico en una empresa prestadora de salud (EPS) existentes en Colombia, tiene que atender hasta seis pacientes en una hora. ¿Qué será lo que se puede hacer por un paciente en quince minutos? Ahora, estos procedimientos pueden llegar a irradiarse también en la homeopatía, cuando ya las EPS buscan vincular médicos con especializaciones o cursillos cortos en homeopatía y les exigen los mismos tiempos. En muchos casos, como se ha comprobado en procesos de investigación conducidos por el autor, los remedios homeopáticos terminan usándose irracionalmente en combinación con drogas alopáticas, o usándose como genéricos, tal y como si fueran remedios alopáticos. Esto sucede generalmente en manos de médicos alópatas que reducen toda la terapéutica homeopática a la simple administración de remedios que combinan contra todas la normas de la doctrina homeopática con otras terapéuticas "alternativas". Por ejemplo, tratamientos conjuntos con acupuntura, cuando estos procedimientos son incompatibles debido a los riesgos que puede sufrir el organismo por sobre estímulos energéticos provenientes de dos sistemas altamente poderosos de curación. Hahnemann se revuelca en su tumba al ver el grado de eclecticismo e irresponsabilidad con que se practica la homeopatía en Colombia y de ver como estos malos practicantes son los que les cierran las puertas a los verdaderos homeópatas clásicos y unicistas muchos de los cuales existen en el país y que se están viendo afectados por la inexistencia de una ley que regule el ejerció de la homeopatía científica y brinde a miles de homeópatas claridad y protección jurídica ante la confusa jurisprudencia que existe en Colombia en la materia [10].

[10] La homeopatía de Hahnemann es unicista puesto que formula un solo remedio en una dosis única. El polimorfismo se constituyo principalmente en Francia con los trabajos del Dr. Vannier quien enfatizó la importancia de los remedios de drenaje, aspirando en últimas al manejo de remedios desde la perspectiva del remedio único y dosis única. En nuestro medio, aplicamos de manera errónea solo la primera parte de su sistema y no se llega a la utilización del remedio único en dosis única.

Creo que el vínculo de unión entre la homeopatía y la alopatía radica en la utilización del potencial de diagnóstico que proporciona la tecnología moderna, y que la orientación del tratamiento tiene que basarse en criterios y principios homeopáticos. Cuando hablo del diagnóstico objetivo, estoy refiriéndome a los datos que pueden ser útiles para aproximarnos a la lectura de signos como la temperatura, el ritmo cardiaco, la presión arterial, la identificación de signos morbosos a nivel anatómico, etc. El médico homeópata tiene que tocar, mirar, palpar, pero tiene una terapéutica vitalista que hacen que su trabajo tenga que mantenerse fiel a los principios que se consagran en el Organon y que tienen punto de contacto con las geniales inspiraciones de Hipócrates, reconocido padre de la medicina y quien dio forma definitiva a la concepción de que no se puede separar en el espacio y el tiempo el órgano enfermo del enfermo total. En países como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Canada y todos los países mediterráneos, el homeópata y el médico general se complementan en su trabajo. En muchos casos, ya han superado la intolerancia mutua que se vivió a finales y mediados del siglo XIX y XX. No se puede desconocer el potencial diagnóstico de la alopatía; tampoco se puede desconocer el poder que tiene la medicina homeopática y su modelo terapéutico en el tratamiento de enfermedades crónicas y agudas que no han podido ser curadas por la medicina convencional. Un homeópata, y estoy hablando de aquel que se forma exclusivamente dentro de la doctrina homeopática y maneja sólo la homeopatía, es un gran colaborador del médico alópata. Un homeópata serio y preparado es un patrimonio de la sociedad y de la medicina en general. Todos los días, y desde los últimos doscientos años, gracias a la labor de miles de homeópatas a lo largo y ancho del mundo, millares de personas han sido curadas después de años de padecimientos físicos y mentales.

3. Concepto de salud en la obra de Hahnemann

La concepción de salud en la homeopatía es rica y sabia. En palabras de Tomás Paschero: "Curar tiene la significación de rectificar la vis medicatrixen su dinámica vibratoria y conseguir en el enfermo el estado de ecuanimidad o ataraxia emocional que le permita cumplir su destino de trascendencia en el bien, la verdad y la belleza, atributos esenciales de la vida...Por encima del diagnóstico pataológico, la anamnesis homeopática debe permitir diagnosticar claramente al sujeto mismo del enfermo, con su temperamento, su carácter, estado de ánimo y disposición constitucional a través de un conocimiento exhaustivo de su biografía efectiva, sus vicisitudes infantiles y adolescentes, su vida de relación actual y su comportamiento tanto psíquico como biológico en el aspecto telúrico emocional" (p. 43).

Bajo similares orientaciones y perspectivas dice la doctora María Clara Bandoel: "El tratamiento homeopático, cuyo objetivo es capaz de modificar, su desvío constitucional y de subrogar su sentido y fin, al sentido que dicta el espíritu dotado de razón que reside en todo ser humano, el cual adquiere así la libertad de elegir bien, y la libertad de crear y de ejecutar la melodía individual e inédita que cada uno lleva dentro, y que tiende en su conjunto, hacia la realización de una sola sinfonía plena de dignidad, de grandeza y de felicidad, la cual llamamos Hombre" (1990: 33).

Agrega el profesor y gran homeópata argentino Tomás Paschero: "Ambas escuelas, la analítica nosológica, que del análisis bacteriológico y microquímico ha pasado en nuestra época al orden de la molécula y el átomo, pero siempre bajo la idea mecánica del fenómeno patológico o de la especie morbosa que debe ser suprimida, considerando al enfermo como un elemento pasivo, y la sintética hipocrática, que contempla la condición viviente y humana del enfermo que padece la enfermedad, reconociendo que el ser humano no es un sistema de reacciones fisicoquímicas, sino un organismo vivo que reacciona y actúa como unidad…" (1984:227).

Sigue el doctor Paschero diciendo:

"La medicina moderna ha comprendido que ambas escuelas corrientes deben conciliarse, que el estudio analítico necesita de la síntesis, que hay enfermedades, mecanismos fisiopatológicos y alteraciones fisicoquímicas o sistemas vitales con cierta autonomía especto del todo, pero antes y después, debe contarse con el paciente como entidad en función de un principio dinámico totalizador o entelequia que hacen del hombre enfermo una unidad dinámica, conforme a la famosa sentencia de Claudia Bernard: el elemento último del fenómeno morboso es físico, el ordenamiento es vital". (p. 227)

La homeopatía cumple con la tarea de conocer en cada enfermo que es lo que debe ser curado y lo hace mediante una minuciosa historia biopatográfica que le permite estudiar analíticamente los síntomas actuales y retrospectivos para tener una visión de la totalidad del paciente conociendo las características que lo individualizan como persona. Dice al respecto Paschero: "Estos síntomas que expresan la reacción total del individuo con el coeficiente personal de cada enfermo convertido en el síndrome útil para la terapéutica"(p.227).

Lo cierto es que para Hahnemann no existían posibilidades de relacionar el método homeopático y el alopático. El parágrafo 52 del Organon lo dice claramente y es el reflejo de sus sinsabores con la medicina alopática:

"Hay dos métodos principales de tratar: el que está basado sobre una observación cabal de la naturaleza, sobre la experimentación cuidadosa y sobre la experiencia pura, el homeopático y el otro método, el heteropático o alopático, en el que no se procede así. Ambos se oponen recíprocamente y sólo quien desconozca a uno de ellos puede alimentar la ilusión de que alguna vez podrían ser conciliados entre sí o unificados, o podría incurrirse en el ridículo de ejercer algunas veces homeopáticamente y otras alopáticamente, según la preferencia del paciente. Tal práctica deberá ser calificada de traición criminal a la causa de la divina homeopatía" (p. 116). Consecuentemente, la homeopatía, no es una modalidad de la Medicina alternativa, tal como afirmaba Francisco Rojas Birry en su proyecto de ley 050 de 2000 sobre el ejercicio de la medicina homeopática.[11] Incluso hoy cursa en el senado de Colombia el proyecto de ley 106 de 2004 mediante el cual se quiere reglamentar el ejercicio de la medicina alternativa en Colombia, determinándose que incluso, las medicinas tradicionales de los pueblos indígenas serán responsabilidad de los médicos alópatas provenientes del sistema universitario. Este tipo de leyes desconocen tradiciones culturales nacionales y mundiales que reconocen que el aporte y el conocimiento de los pueblos aborígenes del mundo entero son indispensables para el fortalecimiento y mantenimiento de la calidad de vida. Con respecto a la homeopatía, ella se practica en el territorio de Colombia desde 1836. Han existido personajes como Rafael Pombo y Rafael Nuñez que se adhirieron a los postulados de la homeopatía. Muchos médicos generales se convirtieron en homeópatas. Igualmente, Colombia no ha sido ajena a la tradición mundial, que se refiere al estudio formal de la homeopatía por parte de personas sin título en medicina general. Aun más, en todo el mundo han existido grandes homeópatas empíricos. Han sido personas que por tradición familiar, enseñanza discipular o por su propio esfuerzo se han formado en los principios de la homeopatía y la han aplicado con seguridad y efectividad. En la actualidad la Organización Mundial de la Salud reconoce el aporte que pueden hacer estos homeópatas empíricos en lo referido al cuidado de la salud y en el restablecimiento de ella mediante el método homeopático.

[11] Proyecto de Ley no. 050 de 2000 sobre el ejercicio de la medicina homeopática, en: La homeopatía en Colombia, año 35, no. 144.

La homeopatía se estructura con base en claros principios científicos. Es decir, no se puede reducir y poner en el mismo costal, la doctrina de Hahnemann, con un nivel de sistematización y de argumentación científica y terminar comparándola con el conocimiento de un hierbatero. El modelo de Hahnemann es un trabajo sustentado con base en una doctrina científica. El trabajo del hierbatero, muy rico en si desde la perspectiva de la antropología cultural, no es equiparable ni al acto médico de un alópata, ni al acto médico de un homeópata. Es un sistema distinto, ni inferior, ni superior, pero es un absurdo colocar a la medicina homeopática bajo la valoración del concepto de medicina alternativa. ¿Alternativa con respecto a qué?

ElOrganon de la Medicina es precisamente la fuente que permite diferenciar con claridad el por qué la medicina homeopática es un sistema en si mismo. Como dice Murata, Shuji: "El Organon se presenta como un código, como un método, más que como un libro descriptivo". Su estructura es clásica y claramente pedagógica. Su objetivo no es otro que el de proporcionar a la manera de los grandes maestros una enseñanza concreta, precisa y diáfana que pueda ser aplicable al arte de curar.

Para Murata la obra puede ser dividida en dos grandes partes.

1) Una teoría homeopática (par. 1-81).

2) Una técnica homeopática (par. 82-291).

La teoría homeopática se divide en dos partes

a) Generalidades y fundamentos teóricos de la homeopatía (par- 1-70).

b) Clasificación de las enfermedades (par. 71-81).

La técnica homeopática se divide en cuatro partes.

a) La toma del caso (el enfermo) (par. 82-104).

b) Las patogenesias (el medicamento) (par. 105-145).

c) Directivas para la terapéutica homeopática (par. 146-285).

d) Otras terapéuticas (par. 286-291).

ElOrganon de la Medicina es un trabajo de filosofía medica que expone una doctrina sobre el estado de salud y enfermedad con base en el principio de que lo similar cura lo similar. Es un trabajo de patología que habla de la naturaleza y de las distintas formas de enfermedad: las agudas, las crónicas, las epidémicas, las defectivas, las alternantes, las aparentes, etc. El Organon explica con claridad la naturaleza de las enfermedades, su diferenciación, forma de reconocerlas y de tratarlas. Como dice Ortega, es "clínica general...porque además de la propedéutica general que encierra, nos va indicando todos y cada uno de los aspectos del enfrentamiento con el paciente; el de la empatía, de la comprensión de la consignación en su hoja clínica como del tratamiento para cada enfermo en particular". Adicionalmente, "es un compendio de farmacología porque abarca las fuentes de los medicamentos, su forma de preparación, el complejo procedimiento de la dinamización en lo práctico y en sus resultados" (Op.cit). El Organon también tiene una concepción preventiva de la enfermedad y de la manera de preservar el estado de salud en el hombre sano o relativamente sano.

4. Ideas finales

En resumen, la homeopatía como ciencia médica es un tratado y un paradigma en el campo de la medicina. La homeopatía no puede ser reducida ni entendida a partir de otro modelo médico. Mal haría un teólogo católico en juzgar a la teología islámica o viceversa. Y cuando esto sucede la historia ya nos ha mostrado las consecuencias. En el contexto descrito, el Organon es el tratado médico más completo y veraz que se ha escrito hasta el momento en el campo de la medicina occidental. Es una obra que debería ser consultada por todo hombre de ciencia. La homeopatía como ciencia médica, no puede ser reducida a un sistema alternativo. Como se ha visto, la homeopatía tiene una doctrina, una terapéutica, una patología y una extensa materia médica (unos 3500 remedios conocidos extensamente provenientes de todos los ámbitos de la realidad: plantas, minerales, insectos, hongos, virus, bacterias, reptiles y animales.

Los principios homeopáticos y su ley de curación son aparentemente sencillos de entender.[12] Es más, alguien que lea con atención y cuidado el Organon de la medicina, puede estar seguro que la obra le ha enseñado mucho. ¡Por eso el Organon es revolucionario, ya que le devuelve a cada persona la responsabilidad sobre su propia salud! Ahora bien, el médico homeópata se hace en el tiempo, por la experiencia, por la investigación y con el estudio. Conocer la materia médica y vivir los principios vitalistas son asunto de toda una vida. Esto es importante tenerlo en cuenta, ya que la doctrina homeopática aparentemente sencilla es en el fondo un universo de complejidades donde confluyen aspectos de la química, la física, la biología, la anatomía, la antropología, la psicología, la sociología, la economía, la ecología, la filosofía y la teología. Sin embargo, la doctrina se puede entender como sencilla, precisamente por la genialidad y la forma en que la expuso Hahnemann en el Organon. La obra de Hahnemann es un legado para todas las generaciones de homeópatas y para la humanidad en su conjunto. El camino que se tiene por delante deberá inspirarse en el trabajo abnegado que desarrolló Hahnemann y toda una constelación de homeópatas que son figuras de lo mejor de la humanidad. En el campo experimental e investigativo, eso implica conocer el cúmulo de conocimientos que existe en la doctrina médica y en las materias médicas homeopáticas acumuladas en casi ya doscientos años, implica trabajar profundamente con la psicología y la antropología, llevando al verdadero homeópata por el camino de la experimentación pura de nuevos medicamentos. Se esta ante la obligación de estudiar nuevas substancias/medicamentos y de socializar los alcances de nuestros estudios y experimentos cosa que pocas veces ha sucedido en nuestra patria. La homeopatía en Colombia no puede reducirse a la reproducción a-crítica del conocimiento en lo referido a los usos de las materias médicas escritas en otros países tal como ha sucedido en general desde su implantación en el territorio de Colombia desde 1837. Nuestro patrimonio cultural y natural nos brinda un enorme potencial para la investigación y experimentación pura de nuevos remedios. La homeopatía tiene la capacidad de potenciar sin erosionar el conocimiento del campesino y del indígena.[13] El movimiento homeopático es uno de los fenómenos más fascinantes de la historia de la medicina. La homeopatía es un patrimonio de la humanidad que tiene que tratarse con todo el respeto ya que sus conocimientos le han venido proporcionando a casi todos los pueblos del mundo "remedios" que alivian y curan las dolencias físicas, espirituales y sufrimientos de hombres, mujeres, niños, animales y hasta plantas. No nos podemos permitirnos el lujo de desechar este conocimiento como si fuera un simple fragmento de nuestra quebrantada realidad o terminar reduciendo la homeopatía a los caprichos de hombrecitos de ciencia que encerrrados en sus castillos en las Facultades de Medicina convencional y que por egoísmo e intereses mezquinos buscan a toda costa cerrarle el acceso a dicho conocimiento a miles de jóvenes que encontrarían un sentido de vida en la filosofía vitalista y en las distintas posibilidades que nos brinda. La homeopatía no puede ser monopolio de la medicina alopática, si fuera así se tendrían que transformar profundamente y de raíz nuestras facultades de medicina en toda Colombia. ¡No matemos al homeópata! El Estado debería de fomentar el establecimiento de Facultades y pregrados de medicina homeopática y reglamentar en el inmediato futuro el ejercicio profesional de médicos provenientes de la tradición alopática y de homeópatas formados en la visión vitalista tanto en Colombia como en el extranjero. En lo que respecta a la homeopatía, la misión deberá ser la de darle el verdadero espacio académico que le corresponde en los centros de formación del Estado, manejando un nivel de formación rigurosa en ciencias naturales, físicas y humanas y un alto nivel de profundidad y estudio del modelo terapéutico de la homeopatía.

[12] Consúltese en este sentido: Vithoulkas, George, 1996, Homeopatía: una visión integral de la salud, la enfermedad y la curación, Barcelona, Piados. El autor en mención es una de las figuras mundiales de la homeopatía actual.

[13] Véase en ese sentido mi trabajo: La materia médica homeopática: la familia de las solanáceas,. En: www.homeoint.org.

La globalización, y ese es uno de los efectos positivos de este fenómeno mundial, le viene ya brindando a cientos de jóvenes en el mundo entero y en nuestro país, la posibilidad de acceder a procesos de formación de alto nivel no solo en el campo de la homeopatía, sino de la naturopatía, la medicina china, la acupuntura, la medicina ayurvedica y otros sistemas con los cuales cada vez más tendrán que competir nuestro minúsculo y excluyente sistema universitario, que para poder fortalecerse y para potenciar al propio país tendrá que diversificar su oferta académica, haciéndola atractiva y útil para las necesidades de formación de la nación y para la solución de sus muchos problemas que la agobian. Colombia gana y el mundo gana si Colombia se decide no solo a reglamentar una ley sobre la práctica de la homeopatía, sino adicionalmente si acepta el reto de fortalecer a la terapéutica homeopática desde la implantación de procesos de educación formal —que si es el caso— compitan en condiciones de igualdad con las facultades de medicina alopáticas existentes en Colombia. Pasaremos de ser un país pasivo en lo referido al descubrimiento de remedios, a ser una nación que le hace justicia a sus hombres de ciencia, que le hace justicia al conocimiento y a las pistas-claves terapéuticas que nos brindan los saberes del paye, el mamo, el curaca, el campesino y el negro. Estos conocimientos en unión al trabajo de botánicos, antropólogos y otras disciplinas podrán ser retomados y potenciados por los principios de dinamización que maneja el homeópata produciendo remedios económicos, estandarizados y de uso universal.

Ya para terminar, téngase presente que el homeópata no es ningún paramilitar, no es un guerrillero, no es un criminal, no ha robado al Estado, no merece ser perseguido ¿por qué no conversar con su conocimiento, desde un pathos no agresivo? Lo que es injusto es que se termine marginando y discriminando al homeópata que acredita idoneidad académica, investigativa, ética y profesional.

Si todos adquiriéramos la convicción vivencial de que "primero se enferma el alma y después el cuerpo", como dijera el Papa Pablo VI en una alocución en la que exaltó a la homeopatía como medicina humana por excelencia; "si se procede en consecuencia a desarrollar su conciencia moral para desempeñar su profesión con el sentimiento de equidad, caridad y simpatía que procede de su propia madurez intelectual y moral, podrá entonces incursionar en el ser intimo del enfermo. Porque entonces, por empatía, por identificación, sumergiéndose dentro de él, en una actitud de coparticipación espiritual en el pathos humano, estará capacitado para comprender y autenticar el síndrome anímico desde el cual podrá controlar racionalmente la curación promovida por el remedio único, el similimum de ese enfermo. Y será solo entonces un verdadero médico homeópata" (Paschero, 1984:233).

Bibliografía

Bandoel, María Clara, 1990, Fundamentos filosóficos de la Clínica homeopática, Buenos Aires, Albatros.

Botero, Darío, 2002, Vitalismo Cósmico, Bogotá, Siglo del Hombre Editores.

Cuellar, Lucía, Gallego, Myriam, 2003, Soy persona. Darse cuenta: una propuesta para la integración del self, Dinap, Bogotá.

Frazer, James, 1993, La Rama dorada, Fondo de Cultura económica, Bogotá.

Hahnemann, Samuel, 1996, El Organon de la Medicina, Buenos Aires, Editorial Porrúa.

Hahnemann, Samuel, 1996, Las Enfermedades Crónicas, Buenos Aires, Editorial Porrúa

Laín, Entralgo, 1984, Historia de la medicina hipocrática, Madrid, Alianza.

Paschero, Tomás, 1984, Homeopatía, Buenos Aires, Editorial El Ateneo.

Vithoulkas, George, 1996, Homeopatía: una visión integral de la salud, la enfermedad y la curación, Barcelona, Piados.

Páginas electrónicas

Cárdenas, Felipe, La materia médica homeopática: la familia de la solanáceas, www.homeoint.org. Sociedad Internacional de Homeopatía, Paris.

Gebauer, Dr. Gabriel Hernán. ¿Es la llamada "ley de los semejantes" una ley científica? http://www.homeoint.org/books3/semejantes/index.htm

Morrell, Peter , Similarities Between Hahnemann and Paracelsus, y Robert Ellis DUDGEON, extracted from his Lectures On the Theory and Practice of Homeopathy, 1853, pp.9-18, www.homeoint.org. Sociedad International de homeopatía.

Prevish, Ricardo. Evolución de las ideas médicas, 2001, www.homeoint.org/articles/spanish/evolucion.htm