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CRITERIOS EST√ČTICOS EN LAS TEOR√ćAS CIENT√ćFICAS

Lamberto García del Cid

 
Paul Dirac asegura que fue su sentido de la belleza lo que le permiti√≥ descubrir la ecuaci√≥n del electr√≥n. Porque seg√ļn √©l: "Es m√°s importante tener belleza en nuestras ecuaciones que hacer que cuadren con el expermiento". Como ya adviertiera Steven Weinberg: "No aceptar√≠amos ninguna teor√≠a como teor√≠a final a no ser que fuera bella". En todos estos casos la formulaci√≥n matem√°tica de la teor√≠a contiene, para los f√≠sicos encargados de estudiarla, confirmarla o censurarla, grados de belleza que favorecen su general aceptaci√≥n.
 
A medida que la ciencia se vuelve m√°s intuitiva, se acerca a la unificaci√≥n definitiva, a una Teor√≠a de Todo, a medida que el cient√≠fico ha de prescindir del experimento y basarse en intuiciones matem√°ticas, los criterios est√©ticos parecen ocupar el lugar de la verificaci√≥n. Esto ocurre principalmente con las teor√≠as cerradas, aquellas que se convierten en especialidades aut√≥nomas dentro del marco global de la ciencia. Las √ļltimas teor√≠as cerradas formuladas son la Teor√≠a de la Relatividad, la Mec√°nica Cu√°ntica y la Teor√≠a de Cuerdas (ahora Supercuerdas).
 
En todos estos casos la formulaci√≥n matem√°tica de la teor√≠a contiene, para los f√≠sicos encargados de estudiarla, confirmarla o censurarla, grados de belleza que favorecen su general aceptaci√≥n. Steven Weinberg, premio Nobel de f√≠sica, confiesa: "Creo que la general aceptaci√≥n de la Teor√≠a de la Relatividad General fue en gran parte debida al atractivo de la propia teor√≠a, esto es, a su belleza". ¬ŅY qu√© clase de belleza aprecian los f√≠sicos en las formulaciones matem√°ticas de dichas teor√≠as? Para Michio Kaku, cuando los f√≠sicos hablan de "belleza" en sus teor√≠as, lo que realmente quieren expresar es que la teor√≠a posee al menos dos caracter√≠sticas esenciales:
 
1. Una simetría unificadora.
 
2. La capacidad de explicar una gran cantidad de datos experimentales mediante las expresiones matem√°ticas m√°s concisas.
 
Que coincide con la opini√≥n de Weinberg: "La clase de belleza que encontramos en las teor√≠as f√≠sicas son la belleza de la simplicidad y la inevitabilidad ?la belleza de la estructura perfecta". ¬ŅUna vuelta al platonismo, un a√Īorar esa estructura ideal de donde surgen todas las estructuras f√≠sicas formulables? Quiz√°s ello explique el af√°n desatado √ļltimamente entre los f√≠sicos por lograr lo que se denomina una "teor√≠a de todo", hallar aquellas part√≠culas elementales y sus correspondientes propiedades, que sean el fundamente √ļltimo de la materia, o lo que vendr√≠a a ser lo mismo, del universo. Y de eso va la Teor√≠a de Cuerdas (en adelante TC), una teor√≠a que propone (o pronostica) como √ļltimo grado de la materia unas cuerdecillas de energ√≠a vibrando en un espacio de diez dimensiones, las tres que apreciamos en los objetos ordinarios, el tiempo y otras 6 dimensiones adicionales enrolladas en pliegues microsc√≥picos.
 
Sobre la TC, afirma John Schwarz, profesor del departamento de física del Instituto Tecnológico de California, que posee una estructura bella y profunda. Michael Green, profesor de física del Queens Mary College, de Londres, ve a la TC: "Tan cautivadora, tan elegante, que es muy difícil quitársela de la cabeza". Parece que juzgasen una sinfonía, o una obra pictórica. Pero es ciencia, es física, son partículas que sólo pueden ser generadas con ayuda de grandes aceleradores. David Gross, profesor de física de la Universidad de Princeton, asegura que la TC es una teoría muy bella, y que probablemente la encontraremos más bella en el futuro, cuando la comprendamos mejor. Es más, algunos ven en esta general apreciación de belleza de la teoría una prueba de su autenticidad, como por ejemplo Sheldom Glashow, premio Nobel de física, quien hablando de la TC, manifestó: "Algunos de ellos (los estudiosos de la teoría de cuerdas) están convencidos de la unicidad, de la belleza, y por tanto de la verdad, de su teoría". Todos coinciden. Werner Heisenberg, colaborador de Niels Bohr, premio Nobel de física y lucubrador del principio de incertidumbre en la Mecánica Cuántica, nos dijo: "La sencillez y belleza matemáticas -un criterio estético, a fin de cuentas- quizás ejerza influencia decisiva en el poder de convicción de las teorías cerradas".
 
¬ŅQuiz√°s? No, seguro. A Einstein el lado izquierdo de las ecuaciones de la relatividad general le parec√≠a bello y el lado derecho feo, lo que no impide que J. Brown asegurase que dicha teor√≠a posee un poderoso atractivo est√©tico y filos√≥fico. Y Paul Dirac asegura que fue su sentido de la belleza lo que le permiti√≥ descubrir la ecuaci√≥n del electr√≥n. Porque seg√ļn √©l: "Es m√°s importante tener belleza en nuestras ecuaciones que hacer que cuadren con el expermiento". Roger Penrose, eminente matem√°tico y f√≠sico, en la misma l√≠nea, manifiesta: "Los criterios est√©ticos son enormemente valiosos a la hora de formar nuestros juicios". Y Richard Feymann, otro premio Nobel de f√≠sica, asegur√≥ que pod√≠a reconocerse la verdad por su belleza y simplicidad. Porque como ya adviertiera Steven Weinberg: "No aceptar√≠amos ninguna teor√≠a como teor√≠a final a no ser que fuera bella". Este aspecto de la belleza como argumento de convicci√≥n de las teor√≠as cient√≠ficas no le pas√≥ inadvertido a Thomas S. Kuhn, soci√≥logo de la ciencia, quien en su famosa obra La estructura de las revoluciones cient√≠ficas, subraya que para la aceptaci√≥n de cualquier teor√≠a: "La importancia de las consideraciones est√©ticas puede ser a veces decisiva".
 
Estas consideraciones est√©ticas acercan curiosamente la ciencia f√≠sica actual al arte, en concreto a la poes√≠a, la m√ļsica y ciertas vanguardias pict√≥ricas. Pero sobre todo a la poes√≠a. En breve analizar√© esta extra√Īa relaci√≥n entre poes√≠a y ciencia. Por ahora b√°stenos saber que las consideraciones est√©ticas poseen una clara y demostrable influencia en la aceptaci√≥n de las modernas teor√≠as cient√≠ficas.
 
"La ciencia moderna, junto con la democracia y el contrapunto musical, es algo que Occidente ha dado a la humanidad y de lo que deberíamos sentirnos especialmente orgullosos". (S. Weinberg).
 
Lamberto García nació en Portugalete (Vizcaya) en 1951. Es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Bilbao y ha escrito numerosos artículos relacionados con la literatura y la divulgación científica. Tiene terminadas varias novelas, un libro de matemáticas y multitud de ensayos pendientes de publicación.

 

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